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When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

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When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Erin C. Foster el Jue Mar 26, 2015 11:30 pm

Despertó de golpe, con esa misma sensación de asfixia que le había quejado desde que había ido a parar a esa Ciudad de locos. Desde que había llegado a ese lugar Erin estaba durmiendo mal, comiendo poco y teniendo pensamientos suicidas. Era la abstinencia, ¿Cuantos días habían pasado desde que se esnifó la última línea de cocaína? A ella le parecían años, sentía la necesidad de lanzarse contra la pared si no le daba por lo menos una calada a un porro o se robaba los medicamentos de algún pobre sujeto mucho más enfermo que ella. Sudor frío le erizo la piel y la completa oscuridad entorpeció sus movimientos entre las sábanas. Respiró hondo, haciendo un máximo esfuerzo por no ponerse a gritar, ¿Para qué? Nadie iba a oírla y si lo hacían no prestarían atención, pues había descubierto que a pesar de la enorme seguridad, las cámaras y la gran cantidad de personal ella estaba más sola que nunca. Se sentó al pie de su cama forzando a sus ojos a acostumbrarse a la oscuridad, sus manos temblaban y podía jurar que se escuchaba la taquicardia que le había regalado un mal sueño.

Dormir era mejor que estar despierta. Pero solo lograba hacerlo pocos minutos y a intervalos irregulares, ni siquiera se preocupaba por ver el reloj pues el tiempo había dejado de tener sentido, muy melodramática, si, pero no era más que la verdad. Haciendo un último esfuerzo se levantó a encender las luces solo para comprobar que no era tan tarde, aún quedaba un par de minutos para que pudiera salir a vagar por los lúgubres corredores y aunque poco le importaba estaba ansiosa por encontrar el fin de todos sus problemas.

¿Cuál era la solución? Drogas, por supuesto.

Le había costado un poco más de lo previsto encontrar información acerca de alguien que pudiera proveerle lo que tanto necesitaba, su organismo pedía a gritos medio gramo de cocaína y estaba segura que si acertaba iba a regresar feliz de la vida sobre sus pasos. Anduvo por los pasillos a paso lento, su expresión era neutral y a diferencia de unos cuantos ella aún conservaba el poder sobre su mente, sabía perfectamente que estaba metida en una situación de mierda y que, aunque le obligaran a rezar mil veces seguía en el mismo camino hacía el infierno.

Al fin se detuvo empujando la puerta con una mano. No le agradaba ese salón, es decir, era estar como en casa pero seguía sin acostumbrarse al sistema que se manejaba ahí, cuando al fin lo comprendiera todo sería más llevadero, e incluso se atrevía a decir  que lo soportaría perfectamente. Miro hacía todos lados sin prestar mucha atención y finalmente se sentó en una mesa frente a un hombre que estaba segura era parte del personal del centro.—Quiero hacer un intercambio.—Exclamó escrutándolo con la mirada, Erin no se iba a ir sin una droga eficiente.


Última edición por Erin C. Foster el Sáb Mar 28, 2015 1:44 am, editado 1 vez

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Klaus Zimmerman el Vie Mar 27, 2015 7:41 pm

Aunque era prácticamente nuevo en su trabajo, ya había encontrado clientes dentro del centro para repartir mercancía y beneficiarse por parte de ellos. ¿Y qué mejor forma que decirle al primer yonkie que corriese la voz de que un camello les daría su exquisita droga desde las sombras? Ya advirtió que si se llegasen a enterar los superiores u otras personas responsables de mantener el orden allí, haría lo imposible para que estuvieran encerrados durante muchísimo tiempo, cosa que era mentira. ¿Qué podía hacer él aparte de meter unas cuantas palizas? absolutamente nada, pero era mejor hacer crecer el miedo y que le tomaran en serio en vez de hacerse amiguitos de unos drogadictos, pues al fin y al cabo no quería a nadie cerca tan parecido a él.
Y todo estuvo tranquilo durante unos días, hasta que vino aquel muchachito tembloroso y cubierto de ojeras a informarle en voz baja que una chica estaba interesada en unos pocos gramos. Escogieron el patio, escondidos de ojo humano. Le dijo hora y lugar una vez estudió los distintos lugares donde podrían pasarse los paquetes ilegales sin que nadie les viera. Ya estaba harto de dejar los recados en cubos de basura o bajo los retretes de los baños; era momento de probar aquel salón interactivo donde según se había informado, no había cámaras y a altas horas de la noche nadie vigilaba. Ni siquiera él se le ocurría pasar por allí, así que era un lugar perfecto.

Así que fue muy puntual, distrayendo a su compañero de vigilancias para meterse en ese cuartucho y escoger la única mesa que había en el fondo de la estancia; era grande y un montón de sillas alrededor, pero él escogió una que estaba más en la esquina y esperó. Se puso a jugar con el móvil al jueguecito de la serpiente que tanto le gustaba, y solo alzó la mirada cuando escuchó la puerta abrirse. Una muchacha joven y de cabellos azulados entró y sin dudar se dirigió hacia donde él estaba, sentándose justo frente a él. Exigió su dosis y Klaus no pudo hacer otra cosa que soltar una risilla, dejando el móvil a un lado.
- Eh, eh, tranquila chiquilla. ¿A caso tienes prisa? Preguntó con burla, aunque estaba claro que ella tenía el mono; se notaba que llevaba al menos unos días sin tomar, pues desde donde estaba podía verla temblar y sus ojos hambrientos de un chute de vida.- He decidido que, como tomar una droga muy fuerte solamente te haría querer más y creo saber que no tendrás el suficiente dinero para pagarme diariamente, te vendría mejor un poco marihuana para que resistas mientras. Sacó la bolsa que se ocultaba bajo su camisa de traje de segurata, tirándosela en su dirección y cual bolsita de derrapó hacia el lado de su mesa, con algunos gramos verdosos dentro.

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Erin C. Foster el Sáb Mar 28, 2015 1:43 am

La primera vez que había probado una droga tenía dieciséis años, fue en la misma noche en que se metió con un hombre, resultó un cambio radical en tan solo unas horas pero nada de lo que se encontraba en su historial era para arrepentirse. Erin consideraba que aunque su vida estaba hecha una mierda había disfrutado lo suficiente como para no lamentar su existencia,  de no ser así quien sabe cómo habría sobrevivido, no sin una buena dosis de MDMA. Su vida cayó en picada desde ese entonces y henos aquí en el terrible presente, mendigando unos cuantos gramos de lo que desactivara su sistema nervioso por lo menos un rato. Había visto como les daban medicación fuerte a los internos que cursaban con un trastorno mental y aunque se planteó la idea de hacer creer al mundo que ya había caído en la histeria lo reconsidero al mirar mejor los resultados de los sedantes, tampoco quería andar por ahí como un zombie, lo que ella necesitaba era del tipo de drogas que estimularan sus emociones y no las aplastaran hasta dejarla sin consciencia. Te jodiste, Erin, se dijo a sí misma.

Lo observó con gesto impaciente, hasta entonces se fijó en que era un guardia y aunque generalmente no ponía atención a nadie del personal creía haberlo visto por ahí. Honestamente poco le importaba saber de dónde provenía ese negocio, lo único que exigía era parar de temblar. Si, tenía prisa por meter sustancias nocivas a su organismo, por supuesto que no se lo negaba ni a ella misma, era una drogadicta, lo había asumido ya desde hace mucho tiempo, además, luego de haberse topado con cada loco en el centro pensaba que su tía debería de dar gracias a que lo suyo fuera una simple y mundana adicción. Que la juzgaran cuanto quisieran, Erin no iba a dejarlo, mucho menos ante las amenazas de que se iba a ir al infierno.

Esa propuesta sonaba más que tentadora; El infierno.

Miró la bolsa de marihuana y rechinó los dientes, él tenía razón, no contaba el suficiente dinero como para permitirse un lujo más grande, pero en realidad lo necesitaba. Estaba desesperada y su aspecto demacrado lo gritaba a todas luces. Su mano derecha viajo  con urgencia hasta la bolsa y lo miró antes de atraerla hacía ella como si fuera un gran tesoro y colocar sobre la superficie todos los dólares que había conseguido durante todo ese tiempo. Había sido todo un lío, estafar a la gente no era sencillo pero confiaba en seguir teniendo suerte.—Esto no sirve.—Dijo pero sostuvo con fuerza la bolsa por si acaso.—Necesito algo más fuerte, me voy a tener que fumar toda la bolsa al día si quiero que me haga efecto.—En la fase en la que estaba al organismo de Erin ya no le bastaban drogas tan suaves, difícilmente causaba síntomas, tristemente esa era la realidad.—¿Cuánto por MDMA o cocaína?.—Preguntó tamborileando los dedos en la mesa, necesitaba comprender el sistema y rápido.

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Klaus Zimmerman el Sáb Mar 28, 2015 4:56 pm

A él le daba igual cómo estaba la gente, pero sabía a ciencia cierta y por experiencia propia que mas le valía llevar cuidado con la cantidad que pasaba a los adictos, pues si veían que no había mono ¿No sospecharían? porque de ser él un médico captaría que algo iba mal al mismo instante; pero claro, no todos los médicos que vestían con sus batitas blancas y limpias se habían chutado por vena sustancias como aquellas, ni tampoco esnifado la raya de la paz. Aún así estudiaron y tampoco quería tomarles por tontos.
Observó a la joven largamente, encogiéndose de hombros como contestación a su queja, porque sabía que aceptaría la marihuana aunque ésta fuese más suave que todo lo que estaba acostumbrada a meterse. Pero le llamó la atención lo último que dijo y se quedó pensativo. Mientras trataba de poner precio a las altas drogas que acababa de nombrarle, sacó de su bolsillo un porro ya liado y después de encenderlo y darle una larga calada, echó la silla hacia atrás y se puso cómodo, colocando las piernas encima de la mesa como el que se recuesta en el sofá de su casa.

- Pues según cuánto quieras, pero ya sabes que no es como comprar pipas. Puedo conseguirla fácil y barata, pero desgraciadamente en mi mercado no hay excepciones... Y al mismo momento de pronunciar esas palabras, una bombilla se encendió en su mente: Lana. Esa mujer víbora que se había vuelto a encontrar días atrás, quien trabajaba como psicóloga en el centro de estudiantes. Y esa chica podría ser una de sus pacientes, ¿verdad? la sola idea de tener contactos para hacer lo quisiera, le hizo sonreír. - Aunque ahora que lo dices... Sí podría hacerla, siempre y cuando estés dispuesta a hacer cualquier cosa por mi. ¿Qué te parece? Dejó la pregunta en el aire, alzando las cejas para esperar su respuesta, pero luego cayó en la cuenta de que podría malinterpretar lo dicho y negó, como respondiendo a sus dudas sobre si acaso pensaba que quería sexo a cambio.- No te hagas ilusiones, mi cuerpo no está a la venta a menores. Dime, ¿quién te da charlas aburridas e intenta mantener tu nivel del coco sanamente normal? ¿Tienes psicólogo? ¿psicóloga...?


Última edición por Klaus Zimmerman el Mar Abr 07, 2015 4:34 pm, editado 2 veces

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Erin C. Foster el Lun Mar 30, 2015 1:27 am

El olor a marihuana inundo sus fosas nasales y automáticamente respiró hondo, como si se tratara del olor que despedían panquecitos recién horneados, entrecerró los ojos un minuto cuando su mano tembló violentamente y tuvo que esconderla bajo la mesa. No le gustaba parecer enferma, no lo estaba, en su mente Erin no era más que víctima de las circunstancias y su mal karma. Tenía cambios repentinos de humor, pensamientos suicidas y era una adicta pero después de ver que había más allá se creía un ser saludable, engañarse era fácil, repetirse que no necesitaba ayuda no costaba nada.

Lo observó con impaciencia, precisaba encontrar la manera de hacer un trato para dejar de sentir los estragos de la abstinencia, solamente así dejaría de escuchar el tic tac en su mente que llevaba la cuenta del tiempo que tenía sin ingerir sustancia alguna.—Dime el precio.—Miró por encima de su hombro, todos parecían estar en sus propios asuntos, ignorar a la gente resultaba más fácil de lo que pensó, así que con toda la urgencia del mundo sacó la bolsa de cannabis recién adquirida y se empezó a armar un porro con más torpeza de la habitual.

Erin lo miró extrañada, pero respondió, era su único contacto con lo que necesitaba y no repararía en cooperar, porque no era idiota y si algo le convenía lo tomaba. Si tenía que clavarle un lápiz en el ojo a alguien así lo haría, la peliazul haría lo que fuera.—Si, Lana Mars es mi psicóloga, en esas mierdas de terapia y en las terapias grupales.—Respondió, era obvio que todos en el centro estaban asignados a un psicólogo y un psiquiatra que en vez de ayudarlos los destruían pero no entendía el interés del guardia por saber quién velaba por su salud mental.—Si quieres que fastidie a alguien, incendie su despacho o lo que sea podemos llegar a un trato.—Lo que estaba era intentar adivinar qué era lo que ese hombre quería a cambio, si no era sexo tenía que ser algo que equiparara su valor. Selló el papel con una lamida, lo puso en sus labios y cuando lo encendió el simple sabor a marihuana fue como un respiro, él tenía razón, esa mierda iba a ayudarle a resistir.—Anda dime, ¿Qué quieres?.—Preguntó con impaciencia.—Dime el precio por la excepción.

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

Mensaje por Klaus Zimmerman el Mar Abr 07, 2015 5:38 pm

La observó empezar a armarse un porro, tratando de que no viese que en realidad, estaba nervioso. No por el hecho de arriesgarse a ser pillado dándole drogas a una alumna adicta -los pocos que se encontraban allí, que eran también pacientes, parecían estar en su mundo de piruletas y cosas bonitas, pues algunos realmente parecían idos por los medicamentos que les daban-, si no por esa mujer que lo sacaba de sus casillas. Luchaba por dos sentimientos; el deseo de hacerla suya una vez más y el de putearla cuanto pudiese por un pasado que, pareciese cierto o no, aún le dolía. ¿Qué? él era también alguien que tenía sentimientos, por ello la mejor forma de quitárselos de encima era buscar la forma de devolvérsela, pagando lo que fuese necesario para que se sintiese tal y como él se había sentido una vez desapareció de su vida. Sí, sería lo más justo; una pequeña venganza. Sus dedos bailaron por la mesa, mirando así los anillos que adornaban éstos; en el pulgar uno de calaveras y en el dedo corazón una especie de dragón que se alzaba por la largura de él. Supuestamente no debía llevarlos, pero se sentía desnudo sin ellos.

Cuando comenzó a hablar, pese a que parecía bastante distraído jugueteando con sus dedos o dando largas caladas a su porro, en realidad la escuchaba atentamente. Así que terapias de grupo, ¿eh? esa tal Mars se había vuelto una adulta de verdad y sobre todo, responsable de chiquillos locos. Casi parecía otra persona, de no ser porque Klaus sabía perfectamente cómo era ella en realidad y, tarde o temprano lo verían también los demás. ¿O solo él?
Le pasó el mechero para que se lo encendiera y cuando se lo devolvió, él también le dio un poco de fuego más a su canuto que parecía querer apagarse, dando así una profunda calada. El sabor de la marihuana lamió sus labios y él lo saboreó con la lengua antes de hablar. Soltó una risa antes al escucharla decir todo lo que estaría dispuesta a hacer por las drogas.
- Vaya, así que está en mis manos hacer que sus revistas de moda sean quemadas por una chiquilla que..casualmente, es su paciente. Me parece jodidamente tentadora esa idea, pero va a ser que no; paso de fuegos y mierdas, para eso están los pirómanos ¿no? Sonrió de medio lado, para acto seguido bajar sus piernas de la mesa y apoyar los codos en ésta, echándose hacia delante, como quien cuenta un secreto que nadie más debe saber.- Nada de eso. Lo que quiero que pase es que pierda sus llaves del despacho ''accidentalmente'' y me las traigas, luego ya hablaríamos de más excepciones. Cuando te necesite, estarás ahí; cuando me necesites, te traeré buenos chutes para que los utilices como te de la gana. Ladeé la cabeza, mirando a mi alrededor antes de sacar de mis bolsillos una bolsita de marihuana que era mía, tendiéndosela de una forma sutil.- ¿Trato hecho?

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Re: When your day is done and you wanna run; cocaine ■ Klaus

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